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Antigua se viste de lila

Si. Antigua Guatemala se viste de lila. Mi ciudad. La suya si la llega a querer como la quiero yo. En sus plazuelas las jacarandas forman alfombras aromáticas y son el preludio de su cuaresma y de su Semana Santa. De esa Antigua que esconde sus tesoros para que renazcan cada año en floración pasionaria.

Rechinan lo goznes de las viejas puertas de sus iglesias para abrirse de par en par. La humilde chilca, la esbelta bugambilia y el frondoso pino, regalan su aroma para formar alfombras naturales. El serrín y las anilinas para las alfombras de colores y arabescos. La linterna alumbra el camino de la noche nazarena, El incienso purifica el ambiente y la lanza rememora el sacrificio de Aquel que por amor, dejó herir su corazón sagrado.

La hornacina, el altar y el trono se llenan de velas, de flores y de frutas exquisitas. Es la ofrenda del antigúeño enamorado de su Cuaresma y de su Semana Santa.

Los Nazarenos vuelven a regalar la mansedumbre de su miradas amorosas. Los Sepultados, la tranquilidad del reposo temporal que renacerá en gloriosa resurección. Las Dolorosas riegan con sus lágrimas el camino de la Amargura. y la Soledad aprisiona el alma verla en solitario al pie de la cruz. La contempla compungida mientras dos sábanas vate el viento en silencio.

Desde la aldea hasta la ciudad se vive la ofrenda pasionaria. Cientos de antigüeños al correr de un año han laborado en silencio para este gran acontecimiento. Y su satisfacción es cuando miles y miles de fieles admiren su devoción transformada en el magno desfile procesional. Paso a paso recorrerá sus calles centenarias y las imágenes de la devoción recobraran su encanto en medio de andas simbolicamente ornamentadas. Desde la granadera -con que se saluda a la imagen a la salida y a la entrada de su templo- las marchas oficiales y las clásicas, pondrán el encanto musical que enternece y armonizarán el balanceo su lento cvaminar.

¿Y sus devotos cucuruchos? Irán en silencio formando largas filas a los lados de la acera. Vestirán la túnica morada del penitente y llevarán sobre sus hombros a la Imagen venerada. Centenares de incensantes quemarán resinas aromáticas y entre volutas blancas aparecerá la Imagen refulgente con su carga histórica y devocional y pasará lentamente sobre una alfombra donde el arte y la devoción se conjugan en una simbiosis amorosa que la tradición y la pasión mantienen desde lejanos tiempos..

¿Y los fieles? Su entrega es amplia. En los ventanales penden cortinas moradas o negras.. El frente de la casa se asea, se riega con agua fresca y se esparce aromático pino o se extiende una alfombra de serrín teñido que encanta a propios y extraños. Las cámaras fotográficas conservarán ese encanto y esa entrega y mostrarán allende los límites de la ciudad, cómo Antigua vive su Semana Santa y por qué hay que llegar a ella en esta época cuando abre sus puertas históricas, devocionales y fraternales y muestra el tesoro que sus antepasados le legaron y cómo ellos lo preservan para que viva luengos años.

Mario Gilberto González R.
Ex – Cronista de la Ciudad de Antigua Guatemala
Almería, España. 27 de febrero del 2005.

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