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Proyecto Fe y Devoción

La Cuaresma y Semana Santa en La Antigua Guatemala es ampliamente conocida dentro y fuera de nuestro país. Su rica tradición, la devoción arraigada en tantas generaciones, la fe inquebrantable de una ciudad entera, son elementos que han hecho que esta época sea un distintivo único de nuestra ciudad ante el resto del mundo.

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Fe y Devoción

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Jesús Nazareno de la Merced
La Consagrada imagen de Jesús Nazareno de La Merced , remonta sus orígenes a mediados del siglo XVII, en la Ermita del Barrio de San Jerónimo, atendida por los Padres Mercedarios, que el 19 de mayo de 1675 fundaron la Cofradía de Jesús Nazareno de San Jerónimo, y el 5 de junio de 1675 el Cabildo Eclesiástico de la Diócesis de Santiago de Guatemala aprobó canónicamente las Ordenanzas de la Cofradía.

Durante los siglos XVII y XVIII la imagen de Jesús Nazareno de San Jerónimo gozó de gran devoción y veneración, como lo testifican los restos de la capilla donde recibió culto, así como los testimonios documentales relacionados con las solemnidades de la Cuaresma y Semana Santa, y las donaciones testamentarias de bienes a favor del sostenimiento del culto y veneración; documentación que custodian el Archivo Histórico Arquidiocesano “Francisco de Paula García Peláez” y el Archivo General de Centro América. Al ocurrir la ruina de la ciudad en 1773 y el traslado de las autoridades civiles en 1776, la Ermita del Barrio de San Jerónimo permaneció en uso y la veneración a Jesús Nazareno fue pública, hasta su traslado al Templo Parroquial de San Sebastián entre los años 1804 y 1808, lugar donde las manifestaciones de piedad y religiosidad popular continuaron hasta el traslado en 1883 al Templo de Nuestra Señora de La Merced, erigido en sede de la Parroquia de San Sebastián.

Luego del traslado de la imagen de Jesús Nazareno de San Jerónimo al Templo de La Merced, las manifestaciones de veneración, piedad y religiosidad popular han permanecido y se han acrecentado a través de los años, y que con el paso del tiempo ésta imagen nazarena ahora es conocida como Jesús Nazareno de La Merced.

El pueblo antigüeño tiene en la Consagrada imagen de Jesús Nazareno de La Merced una representación del Redentor, que posibilita el fortalecimiento de la comunicación con el Creador, tanto en los momentos de aflicción como en los de regocijo, al implorarle su intercesión por alguna pena, o para dar gracias por los favores alcanzados de la Divina Misericordia. las expresiones de gratitud de los fieles son diversas, y van desde la oración hasta la adopción voluntaria de penitencias; destacando en ese sentido la afluencia diaria de fieles devotos orando frente al Nazareno Mercedario, así como la participación multitudinaria en las procesiones de La Reseña y de La Penitencia , que año con año nos rememora y recuerda el sacrificio del Hijo de Dios...tanto como devotos cargadores o elaborando alfombras de serrín teñido o flores; manifestaciones éstas que materializan el amor y fervor de todo un pueblo hacia una de las imágenes del Redentor, más entrañables que posee y que desde mediados del siglo XVII ha estado en medio de los antigüeños, a pesar de las calamidades naturales y conmociones sociales, infundiendo a su pueblo el aliento y la paz necesarias para superar la adversidad.

La imágen del nazareno mercedario fue consagrada por el Cardenal Mario Casariego y Acevedo el Domingo de Ramos 4 de abril de 1971.

En al actualidad se realizan dos majestuosas procesiones con la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno de La Merced en cada Semana Santa. La primera llamada de “La Reseña” se realiza el Domingo de Ramos por la tarde y es característico de ésta procesión que el decorado de las andas lleve distinta alegoría cada año en donde se hace gala del arte y sensibilidad al más puro “estilo antigueño” y la consagrada imagen de Jesús luce túnicas profusamente bordadas con hilos de oro o plata según diseño y que generalmente estrena cada año.

La segunda procesión de Jesús de la Merced es el tradicional cortejo de Viernes santo, el cual sale a las seis de la mañana y se caracteriza por su solemne sencillez ya que el adorno de las andas no presenta ninguna alegoría, sino solamente la representación de la Vía Dolorosa por medio de un sendero pedregoso y algunas que otra vegetación. La consagrada imagen de Jesús de La Merced siempre luce una túnica lisa de color rojo y una cruz rústica.