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Proyecto Fe y Devoción

La Cuaresma y Semana Santa en La Antigua Guatemala es ampliamente conocida dentro y fuera de nuestro país. Su rica tradición, la devoción arraigada en tantas generaciones, la fe inquebrantable de una ciudad entera, son elementos que han hecho que esta época sea un distintivo único de nuestra ciudad ante el resto del mundo.

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Fe y Devoción

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Tercer Domingo de Cuaresma 2008

Fundamento

Cayó, Cayó la gran Babilonia!
 
Después de esto, otro ángel que bajaba del cielo; tenía mucha autoridad, y la tierra quedo iluminada con su resplandor.  Con fuerte voz gritaba: Ya cayó, ya cayó la gran Babilonia! Se ha vuelto vivienda de espíritus impuros, nido de todo tipo de aves impuras y de fiestas impuras y odiosas!

    Los reyes del mundo que se prostituyeron con ella se entregaron al derroche, llorarán y harán lamentación por ella cuando vean el humo de su incendio.  Se quedaran lejos por miedo a su castigo, y dirán:  Ay, ay de ti, la gran Babilonia, la ciudad poderosa! “Porque en un instante llegó tu castigo”

 

Cita bíblica Apocalipsis 18, 1-12.

Detalle del Adorno

Frente al andas procesional sobresale un pergamino donde se lee la inscripción:  ¡YA CAYÓ, YA CAYÓ LA BABILONIA! ¡seguidamente se observa un ángel que baja del cielo con una trompeta como mensaje de Dios, se observa a continuación un valle de destrucción y desolación envuelto en llamas en el cual se encuentran las figuras de reyes y de hijos de Dios que se dejaron consumir por el fuego del pecado de la prostitución, orgullo, muerte y aflicción.

No se si esta lucha inexorable entre los que son de Dios y los que son del demonio, lucha en la cual no hay solo equivoco de la inteligencia, ni solo flaqueza, sino también maldad; maldad deliberada, culpable, pecaminosa humanos que siguen a Satanás.  He ahí lo que tiene que ser dicho, comentando, recordando a los pies de la CONSAGRADA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, “EL DULCE RABI” que se yergue imponente sobre un puente que simboliza el camino, la luz que Jesucristo nos ofrece: debajo de él se observa un riachuelo que representa el agua del bautismo por la cual y en la cual somos lavados de todo pecado; donde muere el hombre viejo pecador y nace el hombre nuevo lleno del Espíritu Santo dador de vida eterna.

    Posteriormente se observa un ángel en vuelo que porta un violín y grita con fuerte vos: “CREE EN EL EVANGELIO”, invitándonos a disfrutar de la gloria, el poder de Dios Nuestro Señor.  Complementan el decorado espinas que simboliza el pecado que acecha al mundo y flores como señal de perdón y esperanza para los hijos de Dios.

 

Proyecto: Nery Can y Luis Acajabón - Realización la Hermandad