Cerrar

Proyecto Fe y Devoción

La Cuaresma y Semana Santa en La Antigua Guatemala es ampliamente conocida dentro y fuera de nuestro país. Su rica tradición, la devoción arraigada en tantas generaciones, la fe inquebrantable de una ciudad entera, son elementos que han hecho que esta época sea un distintivo único de nuestra ciudad ante el resto del mundo.

*******************************************************************

BANNER

*******************************************************************

Fe y Devoción

Publicidad

Tercer Viernes de Cuaresma 2008

 

Significado del Altar de Velación

El Señor, dándose vuelta, miró a Pedro…
…Hoy antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces…


Después… lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote.  Pedro lo seguía de lejos.  Encendieron fuego…, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos.  Una sirvienta que lo vio…, lo miró fijamente y dijo: “Tú también eres uno de aquellos”.  Pero Pedro respondió: “No, hombre, no lo soy”.  …otro insistió, diciendo: “No hay duda de que este hombre estaba con él; además, él; también es galileo”.  “Hombre, dijo Pedro, no sé lo que dices”.  En ese momento:  …cantó el gallo.  El Señor, dándose vuelta, miró a Pedro.  Este recordó las palabras que el Señor le había dicho:  “Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces”.  Y saliendo afuera, lloró amargamente.  Lc. 22, 54-62


Todos los evangelistas presentan las negaciones de Pedro, como un acontecimiento abrumador.  ¿Quién era Pedro?, “la piedra” sobre la cual Cristo fundó su Iglesia, a quien Jesús mismo le dio las llaves del Reino de los Cielos, el humilde pescador llamado a ser “pescador de hombres”, Pedro fue quien reconoció a Jesús como al “Hijo del Dios Vivo”, fue quien lo vio transfigurarse… Él, era uno de los discípulos más cercanos al Señor, el mismo Jesús confiaba en él… Pedro había convivido con Jesús, lo había visto sanar enfermos, resucitar muertos, lo había escuchado predicar, él había llegado a amar a su maestro.  Pero al encontrarse sin una salida, con miedo a perder su vida y confuso no vaciló en negar a Jesús: “Mujer, no lo conozco”.

¿Cuántas veces no hemos negado nosotros a Jesús?, a pesar de que le tenemos fe, le conocemos y le amamos.  Si, cada vez que nos dejamos llevar por el pecado, cada vez que nuestra mente critica, que nuestra boca miente, que nuestro cuerpo se complace le damos la espalda a Él, negamos conocerlo, negamos estar con
Él.  A diferencia de Pedro nosotros no tenemos miedo a morir, solo queremos vivir a nuestro modo y razón, olvidándonos de sus enseñanzas.

Hoy Jesús hace lo mismo que hizo con Pedro, se da la vuelta y nos mira, y con su mirada amorosa nos pregunta ¿Pedro, me amas?, miremos a los ojos a Jesús y con el corazón abierto respondámosle.  Basta una mirada de Él para tomar la actitud de Pedro, llorar amargamente, pero no basta sentirnos mal y culpables, debemos enmendarnos ante Jesús, cambiando nuestra vida y renunciando al pecado, para que cada día dejemos de negar su amor y su perdón, debemos servirle incondicionalmente, para que a ejemplo de Pedro seamos crucificados con Cristo, anunciando su misericordia y su salvación a todos por igual.

En este tiempo de cuaresma meditemos cuales son las ocasiones en las que negamos a Jesús, y pidamos la gracia de poder arrepentirnos de corazón, para nunca más volver a huir de su presencia, y no dejarlo crucificar en la cruz por nuestros pecados.

“Señor, tú lo sabes todo, sabes que te quiero”.  Jn. 21,17